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Los 4 Antioxidantes principales

 

Nuestro sistema de defensa antioxidante endógeno (enzimas y proteínas) se complementa con fuentes externas que adquirimos a través de nuestra alimentación y que actuarán como soporte de enzimas ya existentes, o bien, serán materia prima en la fabricación de nuevos antioxidantes que más tarde neutralizarán radicales libres oxidándose ellos mismos.

(+info: “Antioxidantes kamikazes“)

Actuando siempre de forma organizada, cada antioxidante tendrá sus competencias propias: un lugar específico de ataque y su propia estrategia. Por ejemplo: la Vitamina C, soluble en agua, actuará en medios acuosos como el interior de las células y la Vitamina E, soluble en grasas, se centrará en medios lipídicos tales como las membranas celulares.

Y aunque la naturaleza nos brinda una gran cantidad de antioxidantes diferentes,  destacamos cuatro de ellos muy especiales, esenciales para nuestra supervivencia:

Vitamina E:

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“El antioxidante por excelencia”

Es una vitamina liposoluble presente en todo tejido graso del cuerpo. Protegiendo las membranas celulares del constante ataque de los radicales libres, las mantiene flexibles permitiéndoles circular por los vasos sanguíneos más estrechos.

Es la única capaz de vencer el peroxinitrilo, una clase muy potente de radical libre, estimula la formación del colágeno así como también el propio sistema inmunitario. Por lo que es un agente imprescindible antienvejecimiento.

Mejora la eficacia de la insulina y durante la digestión, frena la conversión de los nitritos de los alimentos en nitrosaminas conocidos por sus efectos cancerígenos.

Evita la deshidratación de la piel, mantiene saludables los músculos y estimula la potencia sexual.

Pero no existe solo una vitamina E, sino ocho formas distintas que agrupamos como Tocoferoles y Tocotrienoles, que adquirimos a través de la ingesta de ciertos alimentos y la transformamos en el intestino delgado junto a las grasas, el colesterol y el resto de vitaminas liposolubles, aunque su absorción no solo dependerá de nuestra capacidad de retener grasas sino que disminuirá si interacciona con el hierro.

Y debemos cuidarnos de la vitamina E sintética! pues a diferencia de lo que sucede con otras vitaminas, es nociva, pues no solo no nos resulta de utilidad, sino que reduce nuestra vitamina E natural en sangre.

Presente en un número muy limitado de alimentos, la mayoría de nosotros presentamos déficit en mayor o menor grado, aunque su carencia no es apreciable a simple vista, provoca el debilitamiento del sistema inmunitario, acentuación del envejecimiento y multiplica nuestras posibilidades de padecer enfermedades degenerativas.

Encontramos este “diamante” antioxidante en:

  • Nueces, almendras y avellanas
  • Semillas
  • Aguacate
  • Aceites vegetales y de pescado
  • Germen de trigo
  • Batatas
  • Palomitas de maíz

Vitamina C:

kiwi

Fortalecedora de nuestro sistema inmunológico, es también un “antiradical libre” por excelencia. Soluble en agua, neutraliza los radicales libres antes de que reproduzcan su peligrosa reacción en cadena.

Con peligro de padecer escorbuto en caso de carencia, al ser precursora en la formación de colágeno, su déficit provoca fragilidad del revestimiento cutáneo: las encías sangran, aparecen úlceras en la piel, etc.

Pero como la naturaleza es muy sabia, la encontramos repartida en gran variedad de frutas y verduras. Ya que paradójicamente, se trata de una vitamina que, incapaces de sintetizarla nosotros mismos, la necesitamos en mayor cantidad.

  • Cítricos
  • Pimientos
  • Repollo
  • Coliflor
  • Brócoli
  • Coles de bruselas
  • Espinacas
  • Kale
  • Berros
  • Tomates
  • Melón
  • Fresas
  • Kiwi

Componente habitual en toda cosmética natural que se precie, para que ésta sea eficaz, deberá contener como mínimo un 3,5% (también “ácido ascórbico”).

Otra cualidad que no podemos obviar es que la vitamina C favorece la absorción del hierro, ideal para reponernos en épocas de decaimiento y fatiga.

Favorece la asimilación del calcio, pudiendo llegar a frenar la artrosis.

Se une a los metales tóxicos que ingerimos vía alimentos o medicamentos, para permitir su eliminación vía orina.

Mejora nuestra capacidad de manejo del estrés gracias a su actividad en las glándulas suprarrenales.

Incontables cualidades que la convierten en una aliada esencial en nuestra vida. Pero a pesar de encontrarla en múltiples alimentos, no debemos olvidar que se destruye con facilidad. De ahí radica la gran importancia de consumir verduras y frutas frescas a diario.

Betacaroteno:

Potatoes

Precursor de la vitamina A (retinol) está formado por dos moléculas de esta vitamina que únicamente se separarán en caso de que en nuestro organismo se presente una necesidad de ésta.

Gran aliado de nuestra piel ante los daños producidos por la exposición solar, es capaz de capturar mil moléculas de oxígeno con una sola molécula.

Protector de las grasas profundas, actúa junto con la vitamina E en el control de los niveles del colesterol y mantienen a raya las enfermedades cardiovasculares relacionadas.

También resulta elemento importante en el control de proliferación de células “errantes” como las cancerígenas.

Esta maravilla de la naturaleza está presente en:

  • Zanahorias
  • Calabaza
  • Espinacas
  • Brócoli
  • Perejil
  • Tomates
  • Melón
  • Melocotón
  • Albaricoques
  • Batatas 

Selenio:

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El Selenio no es un antioxidante en sí. Pero es un micronutriente que en nuestro organismo tiene función similar a la de un bombero: presta ayuda a todo componente antioxidante que se cruza en su camino.

Por hacer mención de algunas de sus proezas habituales, destacar su unión a metales tóxicos para facilitar su eliminación por la orina, o su coalición con el glutatión para conjuntamente realizar la expulsión del mercurio.

Contribuye a la reparación de grasas oxidadas e impide la oxidación de los lípidos previniendo así con la ayuda de la vitamina E, la aparición de enfermedades cardiovasculares protegiendo las membranas celulares.

Son fuentes naturales:

  • Atún
  • Bacalao
  • Arenque
  • Ostras
  • Pollo
  • Huevo
  • Hígado
  • Cereales
  • Setas
  • Repollo

¡No te pierdas el próximo post!: “Protección antienvejecimiento” 🙂

Alimentación y Nutrición

Eli Rodríguez View All →

¡Hola! Soy Elizabeth Rodríguez, Terapeuta Nutricional, Dietista y apasionada de la Epigenética.

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